[She's just not that into you...]

Es como una puñalada atravesando el abdomen, un frio capaz de erizar cada centímetro de la piel, una oscuridad inquebrantable, con una agria toxicidad aterradora, se siente un vacio constante dentro, como si faltara algo que alguna vez estuvo, algo que era capaz de llenar y contrarrestar aquel frio, esquivar el puñal, dar la luz necesaria y proporcionando un sabor dulce, como ningún otro.
Pero se perdió, en algún momento se fue, no supe cuando ni donde, ni el por qué. Pero no está, no lo pude retener, tal vez fue mi culpa, por no saberlo tratar, aunque intentaba entregarme como nunca antes lo había hecho, quizás falto y no fue suficiente. O quizás nunca estuvo y fue solo una linda ilusión…
Los ojos, se han transformado en un grifo incapaz de cerrar, por la nariz brota el agua que ya no es capaz de salir por los ojos, los oídos, ya no solo capturan los sonidos, si no que los transforma en recuerdos, que agrandan más aquel vacio.
Las neuronas, colapsan ya de tanto pensar, y la guata se transforma en una enredo de tanto sentir, en la garganta un nudo, que no permite el paso del aire, respirar? , Para que, comer? Para que, dormir? Para que… ya nada es indispensable.
Pero es difícil, qué hacer con todo lo que se siente? Donde lo podre guardar? Algún día se acabara? Por qué algo que supuestamente es tan lindo, lo tengo qué matar? Pero es obvio que tiene que parar, no sé cuándo, ni cómo se irá, pero tarde o temprano se irá.
Quedaran los recuerdos y el vacio será menor con el tiempo, el dolor y la pena se transformaran en sabiduría…
Pero en el fondo, no los quiero matar, ni que se vayan, los pretendo guardar muy cerca de mí, tenerlos a mano, por si alguna vez vuelve aquel “algo” capaz de llenarme, y así, poder sacarlos cuándo sea necesario… estaré esperándote

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